Es saber de antemano que el tramo de camino que se avecina está lleno de espejismos y no tengo que mirar más que hacia adelante,
Aunque a veces el adelante sea relativo y la sensación embriagante por momentos me haga dudar si lo que veo es real o parte del espejado alrededor.
¿Como no dejarme llevar por tantas sensaciones?
Es el canto de la sirena que luego terminará devorándome,
Disolviéndome en partículas sin sentido, flotando por algún lugar en algún punto de la línea temporal.
Sigo camino, no sé si solo doy vueltas insólitas o qué…
Pero por momentos debo frenar, intentar mirar con la poca claridad que me resta,
Los colores difusos me pierden,
La nitidez es un recuerdo al que me aferro como único sostén de mi cordura.
No lo saben,
Mi entorno no lo sabe ni lo comprende,
Estoy en medio de un viaje que parece interminable…
Solo quiero pisar tierra firme,
Conectarme con mi deseo nuevamente
Sentirme segura otra vez…
Lo que se destruye es un nivel de Neptuno. Cantos de sirenas, ilusiones, confusiones que nacieron con nosotros, pueden dar paso a que fluya el verdadero amor y resonancia con los demás. Lo que sufre es el ego, porque él mismo es una ilusión. No es fácil animarse a disolver los bordes de nuestro globo ilusorio. Pero hay un tiempo para todo. Uno no puede sustraerse del ritmo que nos gobierna.
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