martes, 7 de diciembre de 2010

DESEOS - Algunas reflexiones

Deseo

(Del lat. desidĭum).
1. m. Movimiento afectivo hacia algo que se apetece.
2. m. Acción y efecto de desear.
3. m. Objeto de deseo.
4. m. Impulso, excitación venérea.
arder en ~s de algo.
1. loc. verb. Anhelarlo con vehemencia.


¿El lo que deseamos, verdaderamente lo que NOSOTROS deseamos?
Conectarse con uno mismo, algo de lo que se habla mucho, pero se ejercita poco.
¿Hasta donde una meditación o la costumbre de practicar visualizaciones y relajaciones pueden llevar a conectarnos con “uno mismo”?
¿Qué es uno mismo?
Creo que uno mismo es simplemente todo lo que nos rodea: somos nuestras relaciones en movimiento, somos esencia, práctica y memoria en constante fluir.
Sin embargo, tendemos a formar nuestro YO de una manera coherente según las necesidades que tenemos de vincularnos y sentirnos amados incondicionalmente, lo cual termina por volvernos una especie de “si mismo social”. Creo que nuestros deseos, entonces, están siempre condicionados por el entorno en el que crecemos, las personas y el ambiente social por el cual nos rodeamos. Y ese lugar en el que estamos parados lo elegimos (inconsciente y conscientemente) según nuestras posibilidades, haciendo prevalecer la comodidad de nuestro EGO (que es distinto al si mismo).
Esto simplemente hace que nuestra creatividad de ser quede coartada. Nos limitamos nosotros mismos, incluso nuestros anhelos se limitan. Es muy triste. Es muy triste auto limitarnos de esa forma, porque nuestra felicidad queda condicionada. Nuestra vida se vuelve una hipocresía y nuestras potencialidades se derrochan tal como derrochamos agua los argentinos al lavar el auto a manguera suelta en la calle (y con agua potable! God…).
Con esto no quiero decir de ninguna forma que no deban existir los límites sociales, pero tampoco es bueno vivir aferrados a ellos.
Este año tuve la oportunidad de irme a vivir a Barcelona unos meses y por primera vez con mi amiga Belén nos preguntamos a nosotras mismas: ¿Alguna vez nos cuestionamos en qué lugar del mundo nos gustaría vivir? La respuesta es que hasta ese momento: NO, jamás. La sensación de infinitud y libertad que nos dio esta pregunta tuvo consecuencias y desdoblamientos miles, desde preguntarnos qué queríamos hacer realmente de nuestra vida, hasta cuestionarnos prejuicios sociales que formaron patas de nuestra cosmovisión a lo largo de más de 24 años…
Consideramos que deseamos algo y si: analizamos muy en profundidad y bajamos a lo más oscuro de nuestro ser, nos damos cuenta que la mayoría de las veces esos deseos tienen que ver con deseos de nuestros padres o, peor, la contra a los deseos de nuestros padres.
¿Cuánto tiempo más nos privaremos de conectarnos con todo lo que somos y lo que deseamos, por la simple comodidad de encajar?

SOMOS POTENCIA, TENEMOS HERRAMIENTAS: ES HORA DE CREARNOS.


A veces hay terror de hacerse cargo de uno mismo: porque nos invaden las contradicciones, y nuestro potencial se vuelve algo que percibimos no poder sostener. Hay que tener mucha valentía para, una vez conectados con nuestro verdadero centro de contradicciones, accionar y comportarnos siendo fieles a ese uno mismo.


Somos todo lo que nos rodea: absolutamente todo. Ya que somos sujetos, nuestra vida se vuelve la subjetividad que le otorgamos a las personas y cosas. Así, proyectamos nuestra propia energía en el entorno que nos rodea, dejando fuera nuestro la sombra de nuestro ser, evitando la responsabilidad de ejercitar y transitar ese potencial, refugiándonos en el ego que creamos, condenándonos a una postura cómoda que solo nos refugia de crecer conscientemente y evolucionar como seres independientes.

3 comentarios:

  1. Creo que tocaste en forma magistral un tema clave.

    Lo más difícil es saber distinguir cuál es nuestro verdadero deseo interior. Separar la paja del trigo y poder dilucidar cuanto de condicionamiento hay en nuestros deseos conscientes.

    Si pudiésemos superar este obstáculo, la vida conspiraría para cumplir nuestros reales anhelos.

    Pero tenemos poca confianza en la abundancia de la vida. Estamos educados para vivir en base a una escasez artificial, verdadero paradigma del sistema social económico que impera en el mundo.

    Será por eso nos cuesta tanto dilucidar que catzo queremos?.

    ResponderEliminar
  2. Si Die!! Es así..creo que nos cuesta mucho verlo porque pretendemos que el deseo sea lineal (podemos ir cambiando de deseos y parece que eso nos hiciera poco previsibles, y quizás irresponsables para una sociedad tan saturnina).
    ¿No es en lo que centra su terapia Lacan? Encontrar el deseo y seguirlo...
    En fin, what a subject!

    Felicitaciones nuevamente! Te vi muy feliz en la fiesta de CASA XI, irradiabas muy linda energía! :0)

    ResponderEliminar
  3. La verdad que sí Pauli, fue una noche feliz.
    Porque implicó concretar un deseo que en principio fue realmente muy velado e inconsciente. El Diego de hace 4 años atrás no podría entender que fue lo que pasó para que suceda tanto cambio.

    Para finalizar te dejo una frase bien Caruttiana.

    "lo mejor que me puede pasar es no reconocerme en lo que hago"

    Quizás allí esté la clave..., dejar que fluyan los momentos. Surfear la ola sin saber a ciencia cierta a dónde nos llevará, y sorprenderse con el destino final que alcancemos.

    Un beso enorme amiga.-

    ResponderEliminar

ASTROS DEL DÍA