jueves, 17 de diciembre de 2009

¿Para qué salimos, nos embriagamos y nos metemos en un boliche?

Creo que todo empieza por la incapacidad de conectarse realmente con los sentidos: entonces buscamos evadirlos, distorsionarlos, potenciarlos...

No podemos gozar 100 porciento de los momentos en sobriedad porque nuestra mente opera superyoicamente sobre nuestro sentir y nuestro comportamiento.

So, para dejar aflorar la libre esencia, ¿qué hacemos?: apagamos la luz, ponemos luces que marean, ponemos la música bien fuerte (de manera de aturdirnos y no contactarnos con nuestro silencio interno) , tomamos alcohol, fumamos marihuana, algunos locos se atreven a las pastillas y otros más bohemios al té de floripondio...

Nos maquillamos, los lookeamos, prendemos "tener onda"...
Y en todo eso escondemos las pequeñas criaturas (a veces inocentes, a veces monstruosas) que llevamos dentro. Liberadas de estructuras: hacen explosión. Incluso por momentos parecemos animales, guiados por nuestros instintos más básicos: diciendo convencidos y haciendo barbaridades (de la palabra BÁRBARO, o INCIVILIZADO).

¿Es que es tanta la presión de la sociedad que terminamos explotando de esa forma?
Al otro día hay CULPA: es culpa de habernos dejado sin evasiones, de autodestruirnos con sustancias que en exceso son tóxicas, ……. O culpa de no poder ser auténticos día a día?
¿Qué esconde la necesidad de salir a evadirse? La incapacidad de conectarse con la realidad de manera auténtica...

La incapacidad de actuar en base a la conexión interna (que pocas veces se logra), la represión de la propia energía creativa, y sobre todo, el peso social.

Desde que crecemos estamos sujetos a la opinión de los demás. Nos enseñan a sentir, a pensar, hay mecanismos que quedan grabados como una impronta en nuestro inconsciente, y cualquier impulso a hacer o sentir algo distinto a eso nos deja desnudos y con la sensación inconsciente de ser exiliados (que es peor que ser muertos) del clan.

Terror a no pertenecer y ser distintos...Pánico de nuestra propia energía.

En el fondo es todo una trampa: seguimos sin conectarnos...

Cuando podamos bailar y divertirnos sin excesos, la culpa va a desaparecer.

No está mal divertirse: LO QUE SÍ es una trampa es no hacerse cargo de la autoexpresión y forzarla con noches de alcohol, marihuana, sexo casual y lujuria.

3 comentarios:

  1. Esta muy bueno ese pensamiento, ineludiblemente son muchos los que caen presa de esos comportamientos para poder "encajar" dentro de algun lugar en determinado grupo social. Pero hay muchisimos factores exogenos que impulsan a esa conducta, y por consiguiente a mostrar la verdadera escencia de una persona. Por ejemplo, en el ultimo parrafo en donde citas el tema de la auotexpresion. Es muy dificil que una persona se exprese libremente ante un grupo de desconocidos, ergo, esto nos retornar al eterno dilema de querer entablar dialogo con una persona completamente desconocida; que por X factores llama la atencion de uno. Y dado que el alcohol, la marihuana y alguna que otra pastilla que anda dando vuelta son desinhibidores del comportamiento, siempre vamos a encontrar en mas de una noche al clasico/a cara rota encarador/a. Que a posteriori de esa noche "fantastica" se levanta como si su cabeza hubiese sido usada para un solo de bateria de heavy metal, con la boca convertida en un cenicero, golpes y moretones que hace varias horas atras no estaban, y se pregunta.... "QUE HICE??"
    Pero bueno... es lo triste de este modelo que dia a dia tiene mas adepto y menos respeto por los exesos...
    Simplemente, muy bueno tu texto...

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Gracias Rodrigo!! Me alegro que te haya gustado el texto y comparto también parte de lo que decís! Solo que lo tomaría de la siguiente forma: ya que no podemos conectar con nuestra esencia, y que desesperados nos desgarramos por no sentirnos solos y encontrarse con el otro, con la esencia del otro, se vuelve el mismo problema. Es mas: creo que es la mayor paranioa: al otro día darse cuenta que uno "se dejó ver" por el otro....

    ResponderEliminar
  3. Excelente pensamiento Paula. Imagino que el alcohol o algunas drogas son la forma más rudimentaria y menos evolucionada que tenemos los seres humanos para intentar evadirnos, aunque sea por un instante, de nuestro ego. Ese espejismo que nos brinda la ilusión de ser seres absolutamente separados de los demás. Pero cuando pasa el efecto del embotamiento, quedamos atrapados irremediablemente en la culpa y el miedo. Dos sentimientos paralizantes, que como dos caras de una misma moneda, impiden que fluyan libremente nuestras energías. El primero opera hacia el pasado y el segundo hacia el futuro, generando un círculo vicioso que refuerza aún más nuestra conciencia separativa.
    Sin dudas existe una manera mucho más elevada de disolver los bordes de nuestro yo, para darnos cuenta de que somos seres vinculares. Que nosotros mismos somos nuestro padre, nuestra madre, nuestra pareja, amante, nuestros amigos y aún nuestros enemigos. Seguramente habría que buscar más por el lado del amor. Es muy fácil decirlo, pero muy difícil de ponerlo en práctica. ¿Cuánta gente hay que ama realmente, en comparación a los quieren a las personas como si fueran sus posesiones? Si somos realmente sinceros creo que todavía nos falta mucho para tener un sentimiento tan puro.
    Me encantó tu blog. Voy a seguirlo con interés. Saludos!!!

    ResponderEliminar

ASTROS DEL DÍA