sábado, 6 de junio de 2009

Voila

Terminándome el quinto atado de tus cigarrillos,
fumo tu último humo, me intoxico con vos por última vez,
ya no queda nada por delante que te incluya,
solo mi contextura, donde quedó grabado el beso de tu cuerpo,
como memoria de mis días pasados,
un camino ya transitado (¿o soñado?),
no mas excusas, no mas sangre de llanto por las mañanas,
no más silencios aterrantes,
amor dolido, unilateral.
Regocijo de moverme sin tu peso,
alas de libertad de vos,
no más reducida, no más dolida,
no más mendiga de tu amor y tus caricias.
Algo que se quiebra como helada primaveral,
las cicatrices de tu dolor ya van a desaparecer,
mis ojos deshicieron tu ceguera,
mis manos se libraron de tus ataduras...
Ahora si puedo ver el sol delante de mí...
Mientras bajaba por la colina de tu manipulación caí,
y lo descubrí,
no soy yo con vos.
Veladas noches a las que no quiero regresar,
ni en sueños.
Todo borrados, todo enterrado,
con una sola caída.
Llegó la hora de las flores y las mariposas.
Hay vino en mi copa, a celebrar!
Que se fue tu amor,
tan triste y apuñalante,
tan hiriente e intenso,
tan dolido, sufrido.
Imágenes de animales que ya no volveré a ver,
si vuelves no serás el mismo en mi esquema.
Sorpresa de repente, de olvidarte,
de descubrirte,
como realidad que me lastima.
Mi puñal va a sacarte,
finalmente,
de donde más me duele.
Entre ebriedad y sonrojamiento te despido,
adiós pesadez de mi mente y alma,
ahora sí podré volar,
por esos prados que me hacen acordar tanto a la felicidad que me robaste.

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